Normalmente cuando hablamos de mascotas estamos pensando en perros y gatos, animales que corrientemente identificamos con los “animales de compañía”. Sin embargo el mundo de las mascotas es mucho más amplio y abarca hurones y otros mamíferos pequeños, réptiles, cobayas, aves etc… Hoy en el post quería hacer una pequeña introducción a una actividad, cuyos productos son fácilmente adquiribles en la mayoría de tiendas para mascotas pero que en muchas ocasiones no se identifica con el concepto “mascota”: me refiero a la acuarofilia. La acuarofilia es una práctica destinada a la cría de peces y otras especies acuáticas fuera del entorno natural, principalmente en entornos supervisados como son los acuarios. Lo interesante de la acuarofilia es que no es simplemente una práctica destinada a fines biológicos sino que ha generado una enorme masa de aficionados que se dedican a ella también con fines estéticos y de decoración.
Aunque algunas personas piensen que la acurofilia es un fenómeno relativamente reciente la verdad es que es todo lo contrario. Estamos ante una atividad milenaria que se gestó en Asia, teniendo China como núcleo neurálgico. Se dice que los primeros peces que se criaron fueron los de color oro ya que los expertos chinos vieron que eran los más resistentes para dicha práctica. Con el tiempo la acurofilia China evoluciono hasta la cría de carpas ornamentales, que son derivados de la carpa común. La cría de carpas ornamentales se desarrolló en tiempos de la Dinastía Qing y se tienen rastros escritos de dicha actividad que se remontan al siglo V después de Cristo. La principal razón para su desarrollo es la superstición que consideraba que estas carpas traían buena suerte. Cabe decir que desde el 1900 esta práctica se popularizó en todo Japón y en la actualidad las mejores carpas (Koi en japonés) vienen del país del sol naciente.
Sin embargo la acurofilia a evolucionado mucho desde sus origines y actualmente existen un gran número de equipos que ayudan a su práctica e incluso que están pensados para formar una unidad estética con el entorno. Un ejemplo es el acuario Fluval Edge que con su diseño rompedor sirve de perfecto contenedor para la práctica de la acuarofilia y a su vez un objeto de gran belleza a la hora de decorar el hogar. Y es que la acuarofilia es una catividad que se está extendiendo muy rápidamente y cada vez es más normal ver acuarios en el salón de las casas, por lo que el factor estético ya no solo se relaciona con la especie que estamos criando, sino con el acuario donde la situamos.